Los niños tienen que aprender a solucionar sus problemas y, sin embargo, a diario muestran incapacidad para hacerlo. Una de las razones está de nuestro lado: acudimos constantemente en su ayuda y le limitamos la posibilidad de buscar la solución por sí mismo.
Si no pueden enfrentarse solos a pequeños retos, cada vez les costará más enfrentarse a todo lo que les vaya surgiendo, y acabarán mostrándose siempre dependientes.
Entonces, ¿qué hacemos?
El papel de los padres no es permanecer pasivos. Es estar atentos y actuar cuando surja la necesidad, pero actuar guiando: dialogar con él sobre la mejor manera de afrontarlo, dejando siempre que sea él quien llegue a la solución.
Esa diferencia lo es todo. Si la solución es suya, el éxito es suyo, y es ahí donde se fortalece la autoestima.
- Anímale a confiar en sí mismo y a creer que puede conseguirlo.
- Ayúdale a quitarse el miedo a equivocarse.
- Trata el error como fuente de aprendizaje, no como fracaso.
- Pon sobre la mesa escenarios: «¿qué crees que pasaría si...?».
Su problema no es el tuyo
Los niños no ven el problema desde el punto de vista del adulto. Hay que hacer el esfuerzo de visualizar el conflicto desde su perspectiva para comprender la magnitud que tiene para ellos.
Para nosotros algunas de sus situaciones son «tonterías». Para ellos no. Y hay que dialogar hasta que encuentren una solución, teniendo en cuenta que muchas veces nos sorprenderán con salidas que al adulto ni se le habían ocurrido.
Del gusano a la mariposa
El proceso por el que un gusano se convierte en mariposa es la metamorfosis, palabra que en griego significa transformación. Aquí la transformación es el cambio que experimenta el niño al dar solución a su problema.
El ser humano cambia constantemente, cognitiva y físicamente, desde que nace. Muchos cambian por ciclo natural, esperando que el desarrollo les lleve hacia sus metas. Pero si no crean su crisálida, nunca resurgirán con la capacidad de alcanzarlas. Con cada superación que consigue, el niño se desarrolla.
Por eso en el método cada gusano espera su mariposa: no el mismo día, sino cuando el conflicto se resuelve de verdad.
Este contenido forma parte de un método educativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si te preocupa lo que le ocurre a tu hijo, conáctalo con su pediatra o con un psicólogo infantil.
¿Te suena a lo que estás viendo?
Si algo de esto encaja con lo que pasa en tu casa o en tu aula, el método da al niño una manera de contarlo.