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Fortalezas personales
Reconocer sus fortalezas
Una fortaleza personal es ese conjunto de habilidades, características y actitudes que suponen una ventaja y hacen que alguien sobresalga en algún aspecto. Todos los niños tienen varias. No todos saben cuáles son.
Un árbol que crece fuerte, sano y bien cuidado da buenos frutos. La imagen sirve: el niño crece procurando que ningún problema o pensamiento negativo le perturbe, y desde ese bienestar emocional surgen fortalezas equilibradas. Por eso en el paisaje las cualidades son manzanas y cuelgan del árbol.
Para qué sirve que las reconozcan
Enseñarles a identificar sus propias fortalezas les da más seguridad en sí mismos, aumenta la autoestima y les hace más eficaces resolviendo dificultades de todo tipo: escolares, de relación, personales.
Las fortalezas de un niño no son solo académicas. Algunas son evidentes; otras cuesta mucho más notarlas. Hablar de ellas ayuda a progresar, y ayuda especialmente cuando las cosas en el colegio no van bien.
Algunas que podemos reconocer
- Inteligencia social: no le gusta entrar en conflictos y juega bien con otros.
- Amor: es cariñoso con su familia y sus amigos.
- Amabilidad: ayuda cuando alguien lo necesita.
- Trabajo en equipo: tiene en cuenta las opiniones de los demás.
- Equidad: intenta que todos obtengan los mismos beneficios.
- Valentía: expresa su opinión sin temor.
- Curiosidad: se interesa por cosas nuevas.
Fomentar lo que ya es, no lo que nos gustaría que fuera
Aquí está el punto delicado. El objetivo no es que el niño se fije en el adulto y lo tome como modelo a imitar, sino ofrecerle las herramientas para que genere las suyas.
Se trata de fomentar lo que ya es. No de fomentar lo que nos gustaría que fuera y luego hacérselo ver. Sus fortalezas hay que respetarlas, aunque no sean las que nosotros habríamos elegido.
La clave, por tanto, es doble: observación constante y no imposición.
Cuando el niño no ve ninguna
Ocurre, y suele ser señal de que la autoestima está baja. En el trabajo de aula esto tiene una salida especialmente potente: son los compañeros quienes le ayudan a reconocer las cualidades que él no ve en sí mismo.
El efecto va en las dos direcciones. El niño se descubre a través de la mirada del grupo, y el grupo aprende a mirarle de otra manera. Es una de las herramientas más directas del método frente a situaciones de rechazo o acoso.
Este contenido forma parte de un método educativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si te preocupa lo que le ocurre a tu hijo, conáctalo con su pediatra o con un psicólogo infantil.
¿Te suena a lo que estás viendo?
Si algo de esto encaja con lo que pasa en tu casa o en tu aula, el método da al niño una manera de contarlo.