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Expresión emocional

Mostrarse fuerte es un error

Tendemos a escondernos delante de nuestros hijos pensando que así les damos seguridad. Ocurre lo contrario: lo que de verdad les hace fuertes es descubrir que lo que sienten también nos pasa a nosotros.

Un niño necesita expresar y gestionar sus sentimientos igual que un adulto. La diferencia es que aún no sabe cómo, y aprende mirándonos. Por eso el ejemplo importa tanto: solo desde nuestra propia experiencia podemos orientarles con conocimiento y control de la situación.

El pudor de contar lo que sentimos

Existe cierto pudor a la hora de expresar a los hijos lo que nos pasa. Pensamos que si mostramos nuestra parte vulnerable estamos mostrando debilidad, y que eso es negativo. Así que nos mostramos «fuertes» con la intención de darles seguridad.

Es un error. Abrirse a ellos y hacerles ver que a veces entendemos lo que sienten porque lo hemos vivido igual normaliza la situación. Y esa normalización puede ser un alivio enorme para el dolor, la frustración, el miedo o la duda que estén atravesando. Eso es lo que les hace fuertes y seguros, no vernos impenetrables.

Las emociones que llamamos negativas

La rabia, los celos, el miedo, la envidia. Las consideramos malas y tendemos a taparlas. Se puede hacer otra cosa: presentarlas como una oportunidad de superación y de desarrollo personal.

El recorrido tiene tres pasos:

  1. ReconocimientoPoner nombre a lo que está ahí, sin disfrazarlo.
  2. AsimilaciónAceptar que se siente, sin que eso convierta al niño en alguien peor.
  3. Motivación para el cambioVer que se puede hacer algo con ello.

Así se sustituye la vergüenza por la libertad de desprenderse de eso que hace sentir mal. Y esa libertad es el paso previo a superarlo.

La clave: no sentirse juzgado

Un niño habla cuando se siente respetado y comprendido, no evaluado. El adulto no tiene que estar de acuerdo con lo que siente ni justificarlo: tiene que darle validez y entenderlo.

La meta última es que el diálogo acabe surgiendo solo. Que expresar lo que se siente no sea un momento señalado, sino parte de la vida diaria y de la relación con la familia.

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Material educativo

Este contenido forma parte de un método educativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si te preocupa lo que le ocurre a tu hijo, conáctalo con su pediatra o con un psicólogo infantil.

¿Te suena a lo que estás viendo?

Si algo de esto encaja con lo que pasa en tu casa o en tu aula, el método da al niño una manera de contarlo.